Empresa ética y responsable

un nuevo paradigma de una vieja idea



Lisardo Fernández Cordeiro
Universidad de Valencia   –  ETSE   –  4º GII  –  TE





Desde que la razón se empeñó en buscarse un huequecito en mis pensamientos, análisis y toma de decisiones, no han parado de derrumbarse mitos, generadores de opinión, gurús y demás librepensadores expertos en las artes de la plática tertuliana de guerrilla, el ilusionismo verbal y la motivación interesada.
Resulta, en ocasiones, descorazonadora la falta de referentes viables y creíbles a medio plazo en los que asentar la idea de confiabilidad real. Motivo por el cual se instala en la mirada un gesto perpetuo de estado de guardia.
Cualquier movimiento publicitario de bienestar, contribución social y preocupación por el futuro de las personas en su más amplia expresión, acompañado de sonrisas aterciopeladas y frases grandilocuentes, firmado por empresas multinacionales de reconocido prestigio, lleva un sello envenenado con dormidinamoral.
La existencia de grupos organizados para la protección de la naturaleza, donde el ser humano interviene como una parte más de la misma, con actividades reaccionarias, actitudes guerreras, persecutorias y de gran calado mediático, genera fuerzas contra lo establecido, logrando movimientos reivindicativos difíciles de ignorar.
Es precisamente en este punto, donde cabe reflexionar sobre la respuesta empresarial a los planteamientos y demandas cívicas importantes de enriquecimiento social.

Introducción
            Tradicionalmente, la empresa ha tenido un comportamiento alejado de los intereses comunes a todos los intervinientes en el desarrollo de su actividad, pues su premisa inicial, su paradigma funcional, ha estado fuertemente asentado en la generación de beneficios para los dueños, los patronos, los explotadores de recursos disponibles. Fundamentalmente, mano de obra y materias primas naturales.
            Actualmente, este comportamiento no es aceptado por sus negativas connotaciones sociales y repercusiones medioambientales, históricamente reivindicadas por movimientos cívicos de sensibilización.
            En este punto, los consejos de administración se enfrentan a distintas vías de desarrollo empresarial que definirán a la empresa desde el punto de vista ético y responsable.
            Por supuesto, siempre tendremos las decisiones extremas de desatención a todo planteamiento alejado de la consecución de beneficios. Pues, bien es sabido, atender a otros planteamientos de sensibilidad social ajenos al aparato productivo, implica inversiones con un retorno dificilmente cuantificable. Punto en el que se encuentran innumerables empresas donde la inversión a medio y largo plazo es un concepto que ni siquiera existe. Y funcionan, sí, pero sin planteamientos éticos ni socialmente responsables.
            Es en las empresas donde el concepto de viabilidad a largo plazo y de necesidad de buscar entornos de mercado donde distinguirse de la competencia, se trazan movimientos de relevancia social.
            Una visión comunmente adoptada, es la de destinar inversiones importantes en infraestructuras departamentales creadas expresamente para estudiar el entorno social en el que desarrollan su labor, con objeto de establecer aparentes espacios comunes de interés con el consumidor al que someter con su propaganda como empresa adscrita a comportamientos de responsabilidad social.
            Pero, ¿es esto todo lo que se puede pretender de una empresa?
           
           
Ética y Responsabilidad Social de la Empresa 
            A estas alturas, conviene delimitar adecuadamente los conceptos de los que estamos tratando.
            Por un lado, se debe entender la responsabilidad social de la empresa como una actividad más a contemplar desde la misma, por el mero hecho de pertenecer a un entorno social del que aprovecha y explota parte de sus recursos. Es decir, la contribución, con afección sobre los beneficios obtenidos, en las exigencias o expectativas de la sociedad.
            En otro punto, si bien podría llegar a confundirse con el anterior, se encuentra la ética empresarial. Cómo y de qué manera se comportan todos y cada uno de los diferentes actores dentro de una empresa, para que sus decisiones y su forma de enfrentarse al entorno laboral interno y externo sea éticamente correcto. Está intrínsecamente relacionada con la responsabilidad social, pero aborda, precisamente, el juicio de la forma en la que se aplica ésta.
            Los diferentes modelos, aplicados por las empresas para afrontar su responsabilidad social, marcan la línea de distinción interempresarial, evolucionando desde su entendimiento como obligación social básica, hasta ser elementos activos de la sociedad, pasando por los estadios o niveles de empresas que acometen su responsabilidad como reacción social o como sensibilidad social.
            Sin embargo, pese a parecer que la evolución de los niveles de responsabilidad social empresarial está ligada a conceptos estrictamente éticos, en muchos casos tiene que ver más con estudios de márketing en busca de nichos de mercado concretos, que el real compromiso con las exigencias sociales de su ámbito de actuación.
            Precisamente por ello, los autores del estudio sobre el que versa este trabajo, alimentan la necesidad de enfocar la actividad empresarial desde un punto de vista ético, el cual, por sí solo, con los niveles adecuados, complementará la responsabilidad social de la empresa como compromiso firme.
           
Conclusión
            Necesitamos un cambio de paradigma. No vale, o no debe, entender cualquier directivo, que sus actuaciones corresponden ser exclusivamente orientadas a la consecución de beneficios, utilizando los recursos a su alcance. Incluyendo en ellos el concepto de responsabilidad social aparente, pero con fines comerciales intrínsecos.
            El deber con la sociedad de la que vive debe partir del respeto a la misma, contribuyendo con acciones éticamente responsables y comprometidas con las exigencias y necesidades que le rodean.
            Entiendo que no se debe abordar este aspecto desde un punto exclusivamente angelical, sino de sentido común. La sociedad cada vez es más escéptica con los planteamientos de las empresas por la falta de carga ética demostrada con el paso de los años.
            Una profunda reflexión sobre la sociedad que alimenta los beneficios empresariales, debe concluir con acciones reales de compromiso social que fidelice a los clientes, enraíce a los empleados, contagie a los proveedores y contribuya a la mejora social.

Bibliografía


.. La empresa ética y responsable – Alexis Bañón, Manuel Guillén, Nataly Ramos – Universia Bussiness Review

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