Maldita obsolescencia (el fin de la vida útil)

por: mjoségil nov 2017

Wikipedia: determinación o programación de la vida útil de un producto que tras un periodo de tiempo, calculado de antemano, este se torne obsoleto, no funcional o inservible.

Con estos datos en mano, entiendo ahora que mi nevera estuviera programada para perecer en los mayores días de poniente de julio, muchas gracias. Tras mi negativa de comprar una nueva me recorro varios sitios en una mañana, intentando encontrar esa pieza en vano. Me miran raro cuando entro con una puerta de nevera bajo el brazo, en fin… Pero no, la dichosa bisagra no la tiene nadie, y ante la disyuntiva de dejar que todos los alimentos se pongan malos o no tener ni un botellín de agua fresco… cedo.

Compro una nueva que me traen en unas horas a casa. Siisii, tenia muchos años, sisii, todo se estropea, sisii las cosas se rompen. Pues no. No me convence.

Mi abuela tenia una maravillosa maquina de coser de principios de siglo XX que en los 80 aún funcionaba como una bala.

A mayores avances tecnológicos, mayor resolución de problemas ¿no?. Pues no, parece ser que tampoco. Una vez solucionado el problema, y tras pasar la vorágine de día me pongo a mirar en Google. Me encuentro con reportajes sobre la obsolescencia programada, la globalización, sobre marcas y corporaciones, un sinfín de información útil y no reciclable que almaceno con estupor. Hasta que llego al documental en el que las cosas me las explican con gran claridad. Se llama” Comprar, tirar, comprar”. 55 minutos absorta entendiendo y asimilando el porqué de este concepto. Porqué antes si, y ahora no, quién lo impuso y los razonamientos que llevaron a ello. Si tenéis tiempo, pegarle un vistazo.

Y todo por una nevera, menos mal. Nunca me hubiera enterado. Aun así… maldita obsolescencia.

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