Ghost in the Shell – el alma de la máquina

por: nosexybot, jun 2017

Ghost in the Shell fue premiada en el Festival de Sitges del año… 1996. Ehmmm… sip. Hablamos de la obra original dirigida por Mamoru Oshii, con guión de Kazunori Itô, en 1995. Un manga de culto que plantea mucho de lo que, más de veinte años después, es una realidad palpitante a nuestro alrededor.

DreamWorks ha estrenado este 2017 un remake especialmente fiel al original, con desigual fortuna. Fortuna que le ha sonreído más y mejor fuera que dentro de los Estados Unidos, donde ha cosechado un sinfín de críticas apoyadas, aparentemente, en una falsa pose de purismo patán aludiendo a la elección de una actriz americana y blanca como protagonista de un film asiático. En Japón, cuna de la saga Ghost in the Shell, están encantados con su actuación. Esas cosas que pasan… como con La Reina de España de Fernando Trueba. De aquí no escapa nadie.

Motoko en un lance complicado con Kuze

En este caso, Rupert Sanders, director de la criatura, ha tenido que lidiar con dos mundos aparentemente enfrentados. Por un lado, quiere hornear un producto apetecible por el espectador tipo de blockbuster con el que garantizar recaudación. Por otro lado, no quiere perder la conexión con los puristas y aficionados al manga y el modelo de cine futurista con mucha molla en su interior. No en vano, algunos defienden la peli de 1995 como inspiradora del universo Matrix de 1999, dirigida por los hermanos Wachowski.

Ghost in the Shell me la recomendó mi hijo. También me recomendó que, previamente, viera el original, por aquello de tener una buena perspectiva de lo que me iba a encontrar. Me gustó la cinta de Mamoru Oshii. Disfruté con el remake de Rupert Sanders.

De un tema tan actual como la robótica protésica, los implantes metálicos, la seguridad en internet, la globalización de las comunicaciones o los recurridos experimentos con seres humanos como en la peli Proyecto Lázaro de Mateo Gil, surge una fascinante historia de búsqueda de identidad de una agente de policía.

Scarlett Johansson vs Motoko Kusanagi

 

La agente Motoko Kusanagi, encarnada excepcionalmente por Scarlett Johansson, forma parte del Cuerpo de Operaciones Encubiertas de la Paz Pública 9… o Sección 9. Debido a una intervención policial de alto riesgo, su cuerpo biológico queda totalmente destrozado. Al tratarse de una agente especialmente buena, la agencia rescata su cerebro para insertarlo en un cuerpo totalmente artificial. Una cyborg con capacidad operativa inimaginable. Un arma letal.

Pero eso es lo que nos quieren hacer creer. Por fortuna, la Mayor Motoko encuentra demasiadas piezas sin encajar y nos deja que la acompañemos en la búsqueda de su verdadera identidad. Búsqueda que transcurre paralela (entrecosida más bien) a la emocionante y adrenalínica investigación y captura de un malo malísimodelamuerte, Kuze, que anda sembrando el caos y apoderándose de la mente de los humanos para manejarlos como títeres a su antojo.

Una acción frenética. Unos planos electrizantes. Unos actores absolutamente creíbles. Una película digna de disfrutar por el público que busca entretenimiento puro y el que le gusta sacar chicha.

Si tienes oportunidad, acércate a verla.

 

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