El Ecosistema Digital (parte 2)

por: nosexybot, jun 2017

El ecosistema digital que nos envuelve, permite relacionarnos con todo ser humano conocido o desconocido. De hecho, redes sociales como Facebook. Twitter, LinkedIn, Google+, Instagram, Whatsapp. Telegram y otras, te facilitan la comunicación con personas que conoces, conociste o que no tienes ni pajolera idea de quien son. Qué decir de la posibilidad de encontrar respuesta a cualquier duda que se te pase por la cabeza, comprar toda cosa que te plazca o acceder a la gigantesca cantidad de información disponible.

El pequeño inconveniente, quizá, sea removerse con sagacidad e inteligencia entre tanta oferta, información o relaciones. No todo lo que reluce es oro.

la internet de las cosas… todas las cosas en internet

Pero sigamos con algunos de los cacharros que hacen posible este nuevo mundo y completan lo relatado en la primera parte.

  • IoT. No sé si has oído el término IoT “Internet of Things” o la interné de las cosas. Es cierto que su popularidad aumenta con los meses, pero aún no ha dado el salto a la calle como lo dio en su momento el smartphone.Se trata de la parte del ecosistema con pequeñas tarjetitas para algún tipo de sensor (temperatura, humedad, orientación, pulso, etc) o pequeñas y específicas conexiones en una nevera, bombilla, lavadora, aire acondicionado, libro, etc. que incorporan un diminuto procesador capaz de conectarse a internet y volcar datos. Muchos datos.La conexión se realiza tanto por un cable (los menos) como aprovechando la red que WiFi ponga a su alcance.La gracia y/o potencia de estos dispositivos reside precisamente en la capacidad de conectarse a la “Gran Red”. Un cacharrín pequeño, con apenas una pila de botón y poco más, vertiendo información de su/s sensor/es a la red. Imagínate la cantidad de información que puede llegar a circular. Mejor incluso. Imagina qué tipo de información puedes tener, su calidad, su importancia, totalmente descentralizada y repartida por todas partes.Por supuesto, solo puedes tener acceso a los datos para los que tienes autorización. De modo que sistemas como la domótica, el control de un hospital o un supermercado, por ejemplo, aumentan su potencia con costes muy bajos. Es más. Con la cantidad de datos que se dispone, los sistemas inteligentes trabajarán mucho mejor, adquiriendo un conocimiento inmenso.

    Sip… una hormiga sosteniendo el engranaje de una máquina
  • ..MEMS. Otro acrónimo más. MicroElectroMechanical Systems es su nombre extendido.En este caso tenemos otros rectangulitos negros, más pequeños que los SoC, con máquinas en sus tripas.¿Cómo? ¿máquinas?. Pues sí. Pero estamos hablando de nanomáquinas, nanotecnología de pura cepa. Para hacerse una idea, si comparas el grosor de un teléfono móvil con la longitud de un campo de fútbol, encuentras que es similar al tamaño de una nanomáquina comparada con el grosor del móvil.Estas máquinas también las puedes encontrar en tu móvil. Como el famoso acelerómetro, responsable de girar la imagen de la pantalla dependiendo de si tienes el móvil vertical o apaisado.El giróscopo, la brújula, presostatos, caudalimetros, sensores de constantes vitales para vigilancia de la salud y tantos otros sensores llevados a una caja minúscula también se encuentran en versión MEMS. Una caja que, además, incorpora la electrónica necesaria para convertir la parte mecánica en datos electrónicos y comunicarse con el sistema externo que se los pida. Una maravilla de la ingeniería.

    la IA es un sol… no hay más que mirarle a los ojos
  • IA. Las siglas de la Inteligencia Artificial están aquí para cerrar el ecosistema digital con un bonito lazo. La IA ha ido labrando su camino dentro de sesudos laboratorios llenitos a reventar de genios en matemáticas, lingüística, ingeniería informática, neurociencia y toneladas de café.Gracias a los avances que hemos visto a lo largo de esta entrada (y otros más), la IA ha podido beneficiarse del aumento de su potencia para instalarse cerquita de ti. Así puedes hablar con Cortana, Siri o Google Now para buscar una buena pizza cuatro quesos, que te recuerde una cita o cuente un chiste malo, entre otras cosas inteligentes.

Y esto es solo una parte de lo que vemos, la parte hardware de la tecnolgía. La parte etérea, que no se ve pero que está por cómo nos engatusa y envuelve, el software, es el otro grande. La otra pata gorda del ecosistema digital.

Gracias al software, a los programas, a las apps… disponemos de canales de comunicación como nunca se han visto. Acceso a la cultura, el ocio, la información, los productos, los servicios y mucho más. Pero no ovidemos que se trata de un canal bidireccional. Tú vas, buscas y encuentras. Perfecto. Pero hay quien sabe que estás, que estás buscando y se encargan de que encuentres lo que mejor les viene. De modo que ojo… la información está para contrastar y fiarse solo de que tú decidas bueno.

La parte hardware, dura, la cacharrería, se desarrolla en fábricas. Ellas son las primeras que se están viendo influenciadas por este gran ecosistema digital. De hecho, estamos ante lo que los expertos en poner nombre a todo lo que asoma han denominado la Industria 4.0.

Cielos, otro “WTF” o qué demonios de revolución me estás contando (in progress).

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