La Modista – Una venganza con mucho estilo

por: nosexybot, abr 2017

Uno se siente raro, extravagante, incluso friki cuando dibuja una sonrisa enorme en la cara cada vez que evoca la última película de Kate Winsley vista, La Modista. Máxime, si además pasea por el aluvión de críticas poco cariñosas con el film.

Una peli realmente entretenida. Os lo puedo asegurar. Rara a ratos y excéntrica otros. Y esa rareza y excentricidad la dota de una personalidad única y bien definida con la que enganchar al espectador, manteniendo intriga y comedia en un equilibrio magistral.

Jocelyn Moorhouse dirige y coguioniza el libro homónimo de Rosalie Ham, tras casi una década sin asomarse al tajo cinematográfico. Lo hace con desparpajo y jovialidad. Como si fuera su primera vez.

Molly (Judy Davis) la madre

La Modista, ambientada en la Australia de los años 50, nos acerca la historia de una mujer arrancada de los brazos de su madre a los diez años, acusada de dar muerte a un compañero de clase. Tilly Dunnage (Kate Winslet) vuelve a Dungatar, su apartado y polvoriento pueblo, convertida en una prestigiosa modista parisina. Su intención es recordar qué pasó. Supone que así podrá superar el trauma que arrastra.

Su llegada no pasa desapercibida para nadie. Empezando por Molly (Judy Davis), su madre, vencida por el alcohol y abandonada a una locura senil, que ni siquiera recuerda a su hija, o eso quiere hacerle creer. Acompañando el reparto, todo un elenco de habitantes anacrónicos viviendo en un insano equilibrio entre la envidia, el rencor y el egoismo.

eddy McSwiney (Liam Hemsworth) el chicarrón

Destacan entre los vecinos cuatro contrapuntos que colorean magistralmente la degenerada convivencia. La mujer del farmacéutico, bondadosa e inocente receptora de maltrato físico y psicológico sutil. El sargento Farrat (Hugo Weaving), estrafalario y empático guardián del orden, amante de la moda femenina. La mujer del alcalde, atormentada por la muerte de ese niño que presuntamente mató Tilly y Teddy McSwiney (Liam Hemsworth) el chicarrón ajeno a toda la malicia del pueblo, capitán del equipo de rugby y amable vigilante de Molly.

La película evoluciona desde la exótica entrada de una sofisticada mujer de París en un perdido pueblo australiano y la voluntad de resolver las grandes preguntas que atenazan la mente de Tilly, acercándose al vecindario a través de su arte para diseñar increíbles prendas de moda femenina, hasta el desencanto ante la crudeza de los vecinos.

El sargento Farrat (Hugo Weaving) extravagante amante de la moda

Apoyada en el reencuentro con su particular y cómica madre, el romance con Teddy y la complicidad del sargento Farrat, va hilvanando la verdadera historia de su infancia. Su descubrimiento desemboca en una complicada trama de venganza hacia todo un corrompido pueblo.

el amor… claro

Bueno. Así contado parece otra historia más de las que tantas veces hemos visto en el cine. Y no os falta razón. Pero Jocelyn Moorhouse ha creado un sofisticado y maravilloso mix de western, romanticismo y género cómico, acompañado de una fotografía realmente cautivadora y atrevidos planos. Este cóctel, estresante para unos, desequilibrante para otros, me ha mantenido pegado al asiento, disfrutando de cada segundo de la película. No en vano, se trata de la eterna lucha personal por encontrar tu sitio en este complejo mundo, pese al resto de sus moradores.

Acercaos, sí, acercaos al punto más cercano donde ver La Modista. A poco que os guste el cine cautivador y diferente, disfrutaréis de la peli.

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