Perdón por existir

por: jajato – dic 2016

Perdón por existir” nos dice Nacho Vegas en “en la sed mortal”, aunque para este año que se nos va, quiero dar las “gracias por existir” a varias almas que han dejado de andar entre nosotros y que sobrevivirán, como lo han hecho las pirámides de Egipto o las cabezas de la isla de Pascua.

Hablo –como no- de artistas, de músicos, de cantantes, de compositores que en el 2016 fallecieron y a los cuales homenajeo ahora. Tres artistas de los que, como pocas veces he sentido realmente su pérdida o quizá aún, como nunca había sentido de esa manera.

Comienza el año, 10 de enero, nos llega la noticia, David Bowie, 21 abril esta vez otro shock desde Minnesota, Prince y 7 de Noviembre Leonard Cohen.

Tres grandes que nos han hecho grandes, que hacen grande al mundo, que sobrevivirán porque sus obras sobrepasan lo físico y nos acercan a lo inexplicable, sus canciones y sonidos han conseguido, en algún momento, modificar químicamente mi cerebro para ponerme la carne de gallina, para que brote alguna lágrima de mis ojos, para que mis piernas no puedan dejar de moverse.

David Bowie

Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché Ashes to Ashes, la luz que entraba esa mañana en mi habitación, mi reacción al escuchar esos acordes, mi capacidad de sorprenderme por algo tan especial como lo que estaba oyendo. En esos momentos no sabía quien estaba cantando esa canción, pero desde un principio supe que era especial, desde ese día siempre he tenido gratas sorpresas con Bowie.

Prince

Las entradas en los bolsillos, mi chica y yo, y el estadio Luis Casanova – ahora Mestalla- lleno de gente con algunas canciones ya conocidas tarareándolas en la cabeza como la reconocida Purple Rain. Recuerdo verlo desde bastante lejos, recuerdo verlo moverse y bailar como solamente él sabe hacerlo y nosotros bailando, también, acompañando su coreografía, su ritmo…. algunos discos de Prince han entrado en casa desde entonces.

Leonard Cohen

Mi amigo y yo estamos esperando que abran las puertas del recinto que da acceso al escenario grande del FIB 2008, algunos fans llevan ramos de flores, al momento todo son carreras, hay que estar los primeros para verlo, para ver esa sonrisa que no pierde en todo el concierto, Leonard ya es anciano, pero su voz envuelve a todos los presentes y su música nos ensancha el alma mientras la tarde cae en Benicasim al amparo de Hallelujah.

Como no agradecer esos momentos.

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