Eterno empezar sin comienzo cierto

por: nosexybot – sept 2010

Correr no deja de ser un ejercicio bastante cansado y aburrido. Pero cuando tienes a un buen amigo que tira al fuego estas paganas convicciones y en el trayecto de la barra del bar hasta la hoguera, con el vano intento de salvar lo que nunca tuvo sentido, te ahogas, toca acogerse al comodín herrumbroso de escuchar con atención ideas que hubieran sido buenas de ser tuyas.

Pero la vanidad y el orgullo se me cayeron por el roto de un bolsillo de macramé en una apasionada noche de juliembre.

Puedo presumir de tener un par de buenos amigos, que ya son un montón. El resto, son amigos buenos y a todos debo pasta de curso emocional para meterme en una cárcel de plastilina. Y parece mentira el lío en el que anda metida España con la cantidad de buenas ideas que todos mis colegas son capaces de parir por minuto. Me da la sensación que vencer la distancia entre idea y propuesta es la asignatura pendiente de nuestro país.

Y por todo esto me he puesto a correr acompañado del mimo de Jajato, para vencer distancias con menos esfuerzo.

Jajato es el responsable ideológico de todo este embrollo. No se puede estar corriendo y comentarte que tiene una idea de la que todos a los que se la ha contado lo han tratado por loco. Uno es amigo hasta las últimas. Y en estas, el ácido láctico envenena haciendo pasar por la cabeza pensamientos del calado de si hay que matar con un pan a un caballo para que se trague sus rebuznos, se hace, carajo. Y en eso estamos.

Grandes profesionales del filosofar y escribir en los libros de frases célebres, aseguran que el tiempo atempera los ánimos y no les falta razón, a veces. La humanidad lleva trillones de años asolando lo que tiene enfrente y lo único que templa es el acero de arrasar.

El caso es que la venganza impulsó un proyecto que ya persigue otra cosa.

Definir los objetivos parece el paso obvio después de la idea. No hay más que abrirla en canal y ahí estarán.. pues no. Tuvimos que ponernos a pensar. Sí, justo eso que nos cuesta tanta pasta cada vez que lo hacen en Moncloa. Nuestro orgullo y sentido cívico, nos lleva a costearnos nuestras propias sesiones de pensamiento que no pasan de un par de cervezas por asamblea.

Si a estas alturas alguien piensa que lo más difícil estaba hecho, que se vaya. Pues una vez desgranado el modus excusatis, toca la Fase II: el modus operandi.

Pero eso lo dejaremos para la siguiente entrada de blog, que me voy a correr con Jajato.

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